INGENIERO RAYROBERT TORRES OTÁÑEZ | Director técnico de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD)

Las responsabilidades del ingeniero Rayrobert Torres van más allá de un cargo, así lo deja demostrado con su empeño, compromiso y entrega en todas sus responsabilidades que tienen que ver con la dirección y ejecución de obras civiles; planeamiento y coordinación de proyectos, elaboración y manejo de presupuestos y cronogramas de ejecución y desarrollo de obras civiles.
A Rayrobert le gustaban las áreas de la psicología y la economía, pero esos viajes continuos en los que acompañaba a su padre a los proyectos en construcción, despertaron en él ese interés por la carrera que hoy es su gran pasión. «Desde muy pequeño acompañaba a mi papá a las obras. Él tenía su compañía y es ahí donde comienzo a interesarme por la ingeniería», menciona el ingeniero al contar cómo le fue tomando cariño a este oficio hasta el punto de recibir la investidura de Ingeniero Civil en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC).
Pero la preparación de ingeniero no quedó en tan solo un título, como él mismo nos cuenta más adelante; pues su interés por seguir preparándose en la carrera que eligió lo movió a estudiar y prepararse en diversos tópicos como Manejo de los programas de diseño Autocad, manejo de todos los programas Microsoft Office, así como en fallas estructurales y filosofía del diseño sísmico.
La influencia de sus padres tuvo mucho que ver con el desarrollo personal y laboral, tal y como él mismo expresa: «Sí, bastante. Gracias a mis padres Roberto Torres y Raysa Otáñez conocí el valor de esta carrera y sus alcances para el desarrollo del país. Mis padres junto a mi esposa Mariela Montás y mis hijos Claudia Michell, Rayrobert y Mara Amalia Torres son mi gran soporte y motor en todo lo que hago. Ellos me motivan a reinventarme cada día».
Si hablamos de dedicación y empeño, hay que resaltar que el ingeniero Torres comenzó su vida laboral de manera oficial a los 18 años de edad en la constructora Rayrub. «Esta pequeña empresa fue fundada por mis padres, quienes me enseñaron a amar la ingeniería, en ella realizaba varias tareas, tales como elaborar cartas y hacer depósitos en el banco».
Tras la salida de su padre de la empresa, en el año 2004, y después de haber culminado sus estudios de Ingeniería Civil en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), se incorporó en la parte administrativa donde se desempeñó como encargado de nóminas, compras y finanzas.
«Pero mi preparación no se detuvo ahí; consciente de las competencias en el sector de la ingeniería, decidí tomar talleres relacionados con las fallas estructurales y la filosofía del diseño sísmico. He sido partícipe de la construcción de las torres Rayrub, desde la IV hasta la XII. De igual modo como ingeniero residente en la construcción del acueducto Platanal en Santiago y en la planta de tratamiento Baitoa-La Lima». Ha formado parte además de los liceos El Llano, Sureste, así como también la escuela básica Villa Cristal.
Funciones públicas
Aunque no descarta que en un futuro entre en la política, Torres es bastante claro al decir que no ha incursionado en ella, y que por ahora no está en sus planes. «Mi llegada a la CAASD se dio mediante una propuesta de trabajo que recibí del actual director de la entidad, Felipe Suberví, con quien tengo una relación de amistad desde hace mucho tiempo. Y en honor a esa amistad acepté su propuesta para darle soporte y aportar mis conocimientos en la realización de los proyectos de esta gestión, los cuales están orientados a mejorar el servicio de abastecimiento de agua potable al Gran Santo Domingo», realza el funcionario.
Entre esos proyectos que buscan mejorar el servicio, cabe destacar la ampliación del acueducto oriental Barrera de Salinidad y la cañada Guajimía. Con el acueducto Barrera se pretende resolver el problema de abastecimiento de agua de Santo Domingo Este y parte de Santo Domingo Norte; mientras que con los trabajos de la cañada de Guajimía, de unos 8.5 kilómetros, se solucionará un gran problema que ha afectado durante años a los moradores de diferentes sectores por donde pasa dicha cañada.
Al conversar sobre los desafíos en la carrera, el incumbente manifiesta que el reto que enfrenta a diario en este oficio es la falta de compromiso de algunos trabajadores en el área de la construcción. «Como en todas las profesiones, hay personas que incursionan en el área sin el mínimo de conocimiento, además he tenido que lidiar con la competencia desleal que se da en este campo».
Sobre el desarrollo del sector construcción en República Dominicana, opina que es muy promisorio: «La construcción en este país seguirá desarrollándose a gran escala, debido al crecimiento demográfico. La ciudad de Santo Domingo crece de manera vertical y a pasos agigantados, por lo que la demanda de viviendas es cada día mayor».
Entre las demandas más directas del incremento en la población, opina el ingeniero, están los relacionados con escuelas, centros de salud, centros recreacionales, infraestructura urbana y rural.
«Sin temor a equivocarme, te puedo asegurar que el sector de la construcción es estratégico para el crecimiento de la economía del país, por los grandes aportes. De acuerdo a las estadísticas del Banco Central, en 2019, este rubro aportó el 10,5 % del Producto Interno Bruto».
Pese a esto, comprende, que el sector necesita organización y planificación a la hora de realizar un proyecto para aprovechar los recursos del terreno a utilizar, valorar el costo del proceso, elaborar un plan de calidad, evaluar la seguridad, el control de la producción y prever las consecuencias que pueden traer la construcción; «pienso que esos factores son muy importantes a la hora de levantar un proyecto».
Sobre los permisos, del cual muchos constructores se quejan por el tema del tiempo que tardan, el profesional de la construcción es muy sincero al expresarse: «Son un desastre. Te lo digo así, porque son reglamentos, no leyes, los cuales pueden ser modificados en cualquier momento. Los ingenieros están en un limbo por las constantes variaciones que presentan en los códigos de los permisos. Estos, generalmente, provocan un retraso en las obras. República Dominicana debe tener garantías jurídicas que les permitan mayor seguridad a las inversiones destinadas a edificaciones».
Autor: Construmedia